Prevenir y eliminar el óxido en los objetos de hierro y forja

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Las piezas de hierro necesitan un mantenimiento periódico para estar en buen estado. La humedad es su principal enemigo y por eso es importante saber qué tratamientos de protección aplicar o cómo frenar el avance del óxido una vez ha dado la cara.

Rejas y ventanas, cercados, puertas, pomos y manillas, o incluso muebles de exterior de forja son piezas que nos acompañan en el exterior de las casas y nos encantan. Pero no nos paramos a pensar cómo prevenir la herrumbre hasta qué aparece, y en ese momento pensamos que ya no hay solución posible. ¡Falso! Aquí tienes una guía con los cuidados completos…

Limpiar objetos de hierro

Hay varias formas de acometer la limpieza del hierro según su grado de suciedad. Una vez hecha la limpieza, no se puede empaquetar el objeto hasta pasados uno o dos días. Nunca almacenes el hierro en locales con humedades.

Poco sucio.  Si tiene un grado de suciedad, digamos, escaso, puede pasarse una bayeta con agua y unas gotas de detergente de lavavajillas o bien un trapo de algodón con alcohol de quemar. También se puede frotar con un estropajo verde y unas gotas de aceite para lubricar y que se deslice mejor o bien con estropajo de aluminio del 00. 

Con costra rojiza. Si ya se ha formado una costra marrón, entonces hay que intervenir de forma más drástica, y pasar un cepillo de cerdas metálicas, frotar con lanilla de acero del 0 al 1 o frotar con lija del nº 60 con unas gotas de aceite de oliva.

Costra importante. Si la pieza de hierro está muy descuidada y la costra es ya gruesa, entonces conviene usar un cepillo de acero como accesorio del taladro eléctrico para las superficies amplias y un microtorno con cepillo de púas para las zonas más recónditas o finamente labradas.

Proteger el hierro de forma fácil

En el interior. Las piezas pequeñas de decoración y las aplicaciones de hierro en muebles, etc. se protegen con cera microcristalina aplicada en capas finas, que se va limpiando con movimientos circulares. Se trabaja sacando brillo hasta que se seca. La otra opción es aplicaraceite de linaza con un trapo y dar lustre. Es un trabajo sencillo que sólo requiere paciencia en la aplicación. Las piezas grandes como las barandillas quedan muy bien aplicando crema de grafito con un pincel y puliendo luego con un trapo. Lo venden en tiedas de restauración y manualidades y se comercializa con el nombre de Crema de Chaumont.

A la intemperie. Lo mejor es utilizar un barniz antioxidante transparente o la clásica capa naranja de minio. Después se aplica una pintura semimate martelé en gris humo o negro.

Pintar el hierro

El hierro adquiere un aspecto más pulcro cuando se pinta. No es aconsejable hacerlo en antigüedades ni tampoco en herrajes de muebles de madera. Pero si no es el caso, se pueden dar dos manos de esmalte sintético sobre una pieza de metal nueva después de limpiar, desengrasar y aplicar una imprimación antioxidante o minio de plomo. Si el metal ya está pintado, entonces se lija bien y se procede igual. Una  propuesta de los fabricantes de pintura a tener en cuenta son los esmaltes ‘directo al óxido’ que ya llevan esmalte e imprimación todo en uno.