El Lirio Africano

Luego de haber realizado un repaso acerca de cuáles son las plagas más comunes entre las plantas, o consejos para escoger buenas especies para balcones, entre otros, volvemos ahora al repaso de forma aislada y particular de algunas especies, como por ejemplo en este caso el Lirio Africano, del cual en principio debemos decir que se trata de una planta de hojas más bien finas, que presentan en buen estado, un color verde brillante, con centros florales blancos o azules.

Una de las principales características del Lirio Africano, que no obstante no lo diferencia tampoco de otras plantas, tiene que ver con que su floración comienza a mediados de la primavera, y se extiende posteriormente hasta finales del verano. Incluso, si bien se trata de una planta que en ciertos casos puede adaptarse a los interiores, nosotros recomendamos que se le ofrezca una vida en el exterior, donde mejor se desarrolla.

Otro elemento sustancial a señalar la respecto de esta especie tiene que ver con que es una de las tantas que no tiene capacidad para soportar las heladas, y cuando hablamos de heladas no son demasiado extremistas, ya unos 5° C podrían provocarle la muerte, debido a que está acostumbrada a las temperaturas del sur del continente africano, lo que determina también que pueda llegar a tardar hasta cuatro años en florecer, si se la ha plantado por semillas.

El cultivo

El cultivo de estas plantas es otra cuestión que puede determinar su vida. Recomendamos, en tal sentido, que busques algún sitio con luz abundante para plantarlas, ya que no tiene problemas de aclimatación al sol, ni siquiera cuando éste le dé de forma directa buena parte del día, y en cuanto al suelo, aconsejamos utilizar un compuesto por mantillo, es decir, con una parte de turba y otra de tierra de brezo; o por qué no, un sustrato ligero.

El riego

Tampoco podemos olvidarnos de ciertos detalles del riego del Lirio Africano que podrían llegar a favorecer su existencia, y que tienen que ver con que siempre conviene regarlo de forma abundante en los meses más calurosos del año, y reducir el riego al mínimo cuando las temperaturas bajas predominen.