Cómo hacer un jardín Zen

Muchas veces hemos hablado de todos los elementos que nos permiten aunar el interés por la decoración junto con el interés por la jardinería, pero nunca estaría completa una sección de este tipo, si no mencionáramos el famoso jardín Zen, que ha sido desarrollado en Japón, con la intención de luchar contra el estrés que supone la vida moderna.

De hecho, los jardines Zen han sido pensados en función de que la mayoría de la gente no tiene la posibilidad de dedicarle un tiempo en el día a su relajación, de modo tal que a partir de tener uno de estos elementos decorativos en su puerta, podrán acceder a una mayor tranquilidad espiritual y mental, algo que de otra forma sería imposible, y con la ventaja de haber logrado al mismo tiempo, un acabado producto decorativo.

Lo primero que necesitas para poder formar tu propio jardín Zen, entonces, es elegir alguna bandeja de metal, o del material que tú quieras, y en el que pretendas generarlo, siempre con la idea de que se trate de un recipiente lo menos hondo posible, y en general también pequeño, para de ese modo evitarte luego inconvenientes con el mantenimiento, además de que así no moleste en la mesa tampoco.

Escogida la bandeja, tienes que rellenar la bandeja con arena fina blanca, que cumplirá la función del agua, cuidando siempre que la misma sea de buena calidad, filtrada y limpia de residuos, dejando siempre un espacio de un centímetro y medio. Luego agrégale algunas piedras decorativas, que serán una especie de montañas, y que conviene buscarlas directamente en los ríos y las playas.

En algunos casos, también puedes optar por agregar a tu jardín un pequeño Buda, y con el correr del tiempo, ir modificando de sitio tanto el agua como las montañas figurativas, de acuerdo a lo que tu energía te dicte.

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