Cuidados del clavel lanudo

También conocido como Coronaria, Borbonesa, Candelaria, Claveles de los jansenitas, Oreja de gato, flor de cuclillo, Cruz de Jerusalén o flor de Júpiter, de acuerdo a sus variantes de la especie original del género Lychnis, el clavel lanudo es una de las principales plantas que podemos llegar a adquirir para nuestro jardín, aunque siempre hay cuestiones que debemos tener en cuenta para ofrecerles una mejor calidad de vida.

En términos generales, podemos comenzar diciendo que el clavel lanudo es una planta herbácea perenne de porte erecto con hojas de color verde-gris, que destacan sobre todo por su simpleza, y por el surgimiento de algunos pelillos plateados luego de algún tiempo. De la misma forma, a la hora del florecimiento, no podemos dejar de señalar sus flores, de colores rosa, rojo o blanco, que pueden significar realmente la alegría del jardín.

Normalmente, en cuanto a su cultivo, podemos decir que estas plantas son ubicadas a unos 25 centímetros de profundidad, aunque también se las puede utilizar para macetas. Sobre la iluminación, debemos destacar que conviene siempre ubicarlas donde los rayos del sol le den directamente, o al menos un sitio de semi-sombra, evitando en lo posible la sombra absoluta.

Por otro lado, tampoco está de más saber que para el suelo sirve cualquier tierra normal de jardín, pero si queremos agregarle algún elemento para mejorar los resultados, podemos hacerlo con un cuarto de arena. Luego conviene regar cada dos días, casi siempre con poca cantidad de agua, aunque lo suficiente para que la planta se mantenga fresca, y no se encharque.

También conviene ir eliminando las flores marchitas aunque no necesitan poda propiamente dicha, y es mejor hacerlo con las manos, de la misma forma que es mejor abonar cada 15 días con fertilizante mineral de mediados de primavera a mediados de otoño, o cuando tu especialista de confianza te lo recomiende.