Escasez y exceso de abono

Como todo en la vida, cuando hablamos de abonos o fertilizantes para nuestras plantas, siempre conviene que utilicemos las medidas justas. Como todo en la vida también, existe la chance de que nos equivoquemos, y por eso en este artículo vamos a repasar qué cosas suceden tanto cuando se nos va la mano con la cantidad de abono, como cuando nos quedamos cortos al colocarlo.

En primer término tenemos que tener en cuenta que siempre es preferible abonar de menos que de más, ya que con el correr del tiempo puedes ir agregando un poco más de abono, lo cual si bien no es equivalente a colocar la cantidad justa desde el principio, produce menos daños sobre la mayoría de las especies de plantas, que el caso contrario.

Darse cuenta de qué le está pasando a la planta es otro elemento interesante en estos casos. De hecho, si ves manchas marrones en las hojas o quemaduras en los bordes de éstas, puede tratarse de una señal de que has colocado demasiado fertilizante. En las macetas, de hecho, es mucho más pasarse que en los suelos, así que es más probable que observes este tipo de percances sobre las plantas.

A grandes rasgos, podemos decir que cuando estamos ante un exceso de abono, lo notarás debido a que la planta se comienza a poner verde oscuro a los pocos días, sumado a que crece más de lo que debiera ser normal, y se le secan las puntas. Para solucionar este inconveniente, lo que debes hacer es echarle agua a la maceta durante un buen rato, a modo de limpiar la tierra que saldrá por debajo.

Si, en cambio, te encuentras con una escasez de abono, nuestra recomendación es que mires bien, a ver si notas que está tomando un color que tiende al amarillo o verde, y que comienza a secarse de a poco. Si quieres recuperar la planta, en estos casos, lo que debes hacer es agregarle a la misma un abono completo de acción rápida sobre las hojas, que se consigue en cualquier casa de jardinería.

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