5 especies de arbustos para el jardín

La rosa es uno de los arbustos más utilizados en el mundo entero, considerando que su principal época de interés es en los meses de abril a noviembre, y que su altura con el tiempo varía de acuerdo, justamente, a la variedad de la planta. En muchos casos, éste producto es perfecto a fin de cortar flores, o también para obtener sus frutos, perteneciendo al tipo de los “arbustos semicaducos de floración prolongada”, que deben cortarse bien temprano, y cuando no se han terminado de abrir.

Luego también tenemos el famoso “árbol del humo”, cuya época de interés en este caso es de mayo a septiembre, alcanzando una altura de hasta tres metros en el mejor de los casos. Su duración en florero es de una semana aproximadamente, y es realmente útil, en cuanto a sus partes para cortar, en los ramilletes de pequeñas flores amarillas, que luego se tornan plumosas. Se trata de un arbusto caduco de color otoñal.

También tenemos el copo de nieve, que tiene sus puntos de interés entre los meses de abril y noviembre, con una altura máxima de dos metros, y de nuevo, una duración en florero de una semana. En este caso, sus partes útiles para cortar son los pimpollos verdes o las flores abiertas y las ramas otoñales. Hay que tener en cuenta también que los tallos, para su salud general, deben rasparse, martillarse y luego colocar en abundante agua.

Además contamos con la dodonea, que cuenta con la gran ventaja de que su época de interés se sucede en todo el año, y ofrece una de al menos un metro y medio, pero que puede llegar hasta el doble de ese tamaño. Es perfecto para mezclarlo con las flores blancas, porque tiene un tono cobrizo en el mejor de los casos, lo que logrará que consigas un jardín bellísimo.

Finalmente, tenemos el azarero, con una altura máxima de hasta cuatro metros, la misma época de interés que se sucede en todo el año, siendo uno de los arbustos perennes más usados en todo el mundo, y que posee una duración en el florero de hasta nueve días. En ese caso, se deben siempre eliminar los brotes más tiernos, además de raspar y martillar los tallos muy leñosos.