Cómo abonar el césped para tenerlo sano

Más allá de lo llamativas que pueden resultar las plantas que tengamos en nuestros jardines, con sus variadas formas y colores, si el césped que las antecede y rodea no se encuentra en buenas condiciones, sabemos que la vista que pueden llegar a tener quienes nos visitan no es lo ideal. Sin embargo, aunque hagas todo lo posible por mejorar su aspecto ves que el mismo no va evolucionando, así que podrías tener en cuenta los siguientes consejos para obtener mejores resultados.

Lo primero que debes saber en cualquier caso, es que para mantener un césped en óptimas condiciones, necesitas ocuparte de él varias horas a la semana. La cuestión es que al estar el mismo conformado por plantas, flores, y hasta en algunos casos estanques de agua, o por qué no animales que circulan allí todo el día, y demás elementos sin vida, o el cambio de estaciones, nos vemos de cara a un cúmulo de situaciones que afectan el bienestar del terreno.

Ahora, ya si pensamos directamente en el tratamiento que podemos otorgarle a nuestro césped, debemos saber que se trata de uno de los elementos más importantes del jardín, así que en principio hay que buscar un plan a largo plazo. Por ejemplo, puedes comenzar decidiendo, si su aspecto es realmente malo, si te conviene más apostar por el césped natural que crece allí, o por el contrario sembrar alguna clase en especial que se adapte mejor a las condiciones climáticas locales.

En el caso en el que hallas decidido sembrar tu propio césped, debes saber que primero tendrás que labrar la tierra durante un período de tiempo suficiente, asegurarte que los niveles superficiales estén nivelados, aplicar un abono previo a la siembra y finalmente mezclar el mismo con la tierra. Ya al sembrar, conviene que mantengas el riego de forma continua, hasta que el césped comience a aparecer, y luego debes insistir con el abono, al menos una cuatro veces al año.

Justamente aquí es que queremos resaltar la importancia que el abono reviste para aquellas personas que quieran tener un césped bello a la vista, ya que el mismo lo protege tanto de los cambios bruscos de temperatura, de cara al verano por venir, y también evita que se dañen las partes expuestas que no estén refugiadas bajo algún árbol o al reparo.