Cómo cultivar aljabas

Las aljabas, también conocidas dentro del mundo científico como “Fuschias”, ya que fueron descubiertas por el botánico Leonard Fucs, pertenecen técnicamente a la familia de las de las Onagráceas, y con consideradas una de las plantas más bellas y sencillas de plantar y cultivar, aunque desde luego presentan algunas particularidades y cuidados precisos que debemos tener en cuenta.

Por ejemplo, estas plantas provenientes en su mayoría de América Central, Nueva Zelanda, sur de Chile y la Argentina, deben ser trasplantadas de la tierra en la que se encuentran cada primavera, siendo ideal, si se puede, que agreguemos algo de humus de lombriz y harina de huesos en tierra negra magra, a la hora de mudarlas, ya que eso aumentará notablemente tanto su belleza como su expectativa de vida.

De la misma forma, en cuanto al riego y la exposición que les brindamos, no podemos dejar de tener en cuenta que las aljabas son especialmente recomendables para ser ubicadas en sitios de media sombra, especialmente aquellos que cuentan con suelos húmedos, ya que una de sus cualidades negativas, es que apenas presentan resistencia a los calores secos, que le provocan la muerte en muchos casos.

Además, en cuanto a las enfermedades que pueden afectarlas, sobresalen especialmente algunas como los pulgones, mosca blanca y cochinilla algodonosa, siendo todos ellos distintos tipos de insectos, que por lo general podemos intuir su existencia por síntomas como deformar las hojas de las plantas, o también por la reducción de la cantidad de flores que observamos a simple vista.

En tanto, si queremos cultivar las aljabas dentro de macetas, no podemos dejar de considerar que existen múltiples híbridos de las mismas, especialmente pensados para estos casos, los cuales soportan su existencia en una plataforma de este tipo, siempre y cuando cuenten con un sustrato siempre húmedo, y nuevamente, una ubicación a media sombra.