Cuidados de rosas y rosales

Las rosas y los rosales son extremadamente comunes, tanto en los jardines como a la hora de buscar flores para adornar algunas de nuestras habitaciones, o también si le queremos regalar flores a alguien. Por eso, conviene siempre que sepamos todo lo que podamos acerca de los cuidados que podamos brindarles, y de ese modo, lograr mejores resultados.

Por ejemplo, una de las primeras cosas que debemos saber tiene que ver con que la mayoría de los rosales que vemos son híbridos obtenidos a partir de un patrón de rosal silvestre al que se le injerta la variedad que se desea, motivo por el cual es muy difícil que para alguien con ojo experto, dos rosales se parezcan demasiado, así que siempre recomendamos consultar con un especialista antes de comprar alguna variedad de ellos.

Luego, una vez instalados, debemos tener en cuenta que los rosales requieren de permanecer en un lugar soleado, aunque en ciertas zonas del hemisferio sur, las más calurosas, ello puede llegar a ser perjudicial para su vida, así que en esos casos aconsejamos buscar algún media sombra o algo por el estilo para cubrirlas.

También debes considerar que durante la temporada de crecimiento, es sumamente importante que abones los rosales hasta en dos ocasiones, siempre utilizando un fertilizante completo. En los meses de otoño e invierno, en cambio, recomendamos utilizar un abonado orgánico de fondo con estiércol, compost, mantillo, humus de lombriz, y otros elementos naturales.

Del mismo modo, te recomendamos que cortes las flores marchitas de los rosales para que vuelvan a brotar nuevas rosas, ya que si no lo haces, probablemente consumirán buena parte de la energía que el rosal puede llegar a producir, y de ese modo, a largo plazo, terminarán por afectarlo, hasta la muerte. Finalmente, si eres amantes de las variedades en miniatura de las rosas, te las aconsejamos sólo para macetas, terrazas y ventanas, y no tanto para amplios jardines.