Las aljabas, conocidas científicamente como “Fuschias”, en reconocimiento al célebre botánico alemán Leonard Fucs, son de las plantas más buscadas para plantarse en todo el mundo, aunque pocas personas tienen real idea acerca de qué formas son las que nos permiten obtener un mayor rendimiento de ellas, motivo por el cual ahora traemos algunos consejos y recomendaciones a tener en cuenta si queremos sumarlas a nuestro jardín.
En primer término, debemos considerar que aunque el cultivo de estas plantas suele ser más bien sencillo, lo verdaderamente difícil es lograr que su exuberante cantidad de flores se mantenga intacta conforme el paso del tiempo. Y para ello, por caso, es fundamental el abono, si pensamos que en cada primavera es conveniente trasplantarlas, agregando humus de lombriz y harina de huesos, mezclados, en una muy buena tierra negra.
Por otro lado, sobre el riego de estas plantas, hay que decir que suelen ubicarse en sitios a media sombra, y por lo general con los suelos húmedos, donde ofrecen los mejores resultados, ya que se trata de plantas que no soportan los calores secos de forma prolongada, los cuales pueden provocarle la muerte luego de algunos días, y de ahí la importancia de mantener la tierra húmeda.
Por otra parte hay que considerar las enfermedades que pueden afectar directamente a las aljabas, entre las que se encuentran algunas como por ejemplo los pulgones, la mosca blanca y la cochinilla algodonosa, que en general tienden a deformar sus hojas, reduciendo drásticamente la cantidad de flores apreciables a simple vista.
Finalmente, si cultivamos las aljabas en macetas, no podemos dejar de considerar que muchas de sus especies híbridas tienen una adaptación perfecta a este tipo de recipientes, siempre y cuando, desde luego, su tierra se mantenga húmeda, y se las ubique a media sombra, para asegurarnos su florecimiento entre la primavera y los finales del otoño.