Cultivar Gingseng

El ginseng o Panax ginseng es una de las plantas medicinales más reconocidas y valoradas del mundo. Uno de los tipos más comunes es el denominado coreano o asiático, también son conocidos el siberiano y el americano. Su raíz se utiliza farmacéuticamente para obtener los beneficios. Existen evidencias que se usaba en la medicina china desde hace más de dos mil años. Su raíz es rica en ginsenosides, propiedad que tiene una excelente acción tónica sobre el organismo.

Es una planta rica en vitaminas E, C y B, fósforo y hierro. En diferentes estudios mostraron su excelente acción estimulante. La raíz es usada cuando se presenta una falta de vitalidad, fatiga física e intelectual.

Planta con muchas propiedades

Las propiedades estimulantes del gingseng son muy alabadas en todo el mundo. Se ha confirmado los beneficios en el estrés y dentro del rendimiento laboral.

El gingseng puede cultivarse en estado salvaje, es normal encontrarlo en ciertos bosques o sitios poco accesibles en las regiones sudamericanas y asiáticas. El cultivo requiere de un proceso preciso y minucioso que se lleva a cabo de manera artesanal por manos expertas. Es muy importante preparar la tierra correctamente, elegir el tipo de siembra y las semillas, además de cosecharlos de forma muy cuidadosa durante un ciclo determinado.

Para su óptimo desarrollo requiere de un clima especial y de un suelo con determinadas condiciones. Unicamente las mejores semillas pueden son usadas en el momento de la propagación y son fertilizadas con los productos naturales.

Cuando ya tiene cinco años la planta alcanza los 30 a 50 centímetros la raíz empieza a tener un olor muy particular y un sabor entre amargo y dulce. En este momento comienza a activarse el gingseng.

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