Quinoa en el jardín: todo lo que deberías saber

La quinoa. Imposible que en los últimos tiempos no hayas escuchado hablar de esta semilla con tan buenas propiedades, que La FAO y la NASA recomiendan su consumo en forma entusiasta. Es así que la FAO designó al año 2013 como el “Año Mundial de la Quinoa”. La NASA -por su parte- dejó trascender que utilizaba semillas de quinoa para el consumo de sus astronautas antes y durante sus viajes espaciales.

¿Para qué tener Quinoa en el jardín?

Pero aprendamos algo más de esta semilla milagrosa. Su denominación científica es Chenopodium quinoa. Es una planta originaria de los Andes sudamericanos y formó parte durante siglos de la dieta de los pueblos originarios de la zona andina. Bolivia, Perú y Ecuador son los países donde hoy más se cultiva. Allí muchísimas personas tienen quinoa en el jardín.

Quinoa en el jardín
Pixa Bay
¿Cómo es?

Es una planta herbácea de más de dos metros y medio de altura. Tiene hojas triangulares con bordes algo dentados. Sus flores son pequeñas sésiles, sin pétalos y en forma de racimos ubicadas en el tope de la planta.
El fruto de la quinoa es un aquenio. En su interior se encuentra la semilla, que es lo que vamos a consumir. Es tan nutritiva como amarga, por lo que se le debe quitar ese sabor a través de un proceso especial.

¿Cómo se cultiva?

La quinoa es resistente a las inclemencias del clima, especialmente al frío. Su ciclo es de alrededor de 4 meses –normalmente entre agosto a diciembre-. Se ha ido transformado en una alternativa a los cereales por sus numerosas propiedades. Por eso es sencillo tener quinoa en el jardín.

Usos

Es innegable que la quinoa tiene excelentes cualidades alimenticias gracias a su alto contenido de omega 3 y de omega 6, convirtiéndose en un gran sustituto de los cereales, además, por sus cualidades proteicas. Contiene más grasas que aquellos, pero son mayormente insaturadas. Se consigue en cualquier tienda o supermercado y su uso en la cocina es muy simple ya que se puede consumir agregándola las semillas directamente en las ensaladas. También se utiliza como forraje o como combustible.

Gracias a la popularidad alcanzada, es sembrada cada vez en mayores superficies en los países andinos. El peligro es que con el afán de aumentar cada vez más la productividad, se abandonen técnicas de cultivo ancestrales provocando esta codicia comercial que sean justamente los mismos países productores aquellos en que esta maravillosa semilla sea menos consumida.