Continuamos hablando acerca de las diferentes especies de pinos y cedros.
Muchas de las especies se caracterizan por tener hojas pequeñas y estrechas, con una forma de agujas que crecen en fascículos, en algunos casos protegidos por brácteas. En el caso de los cipreses se pueden ver hojas escamosas, en el caso de los ahuehuetes son laminillas más angostas y pequeñas.
La producción de la resina y de sustancias aromáticas es muy frecuente en los pinos y cipreses, en sus troncos tienen canales resiníferos. La forma de la copa por lo general sigue un patrón triangular aunque puede llegar a variar y tener una copa más amplia. El follaje de estas especies es permanente.
Reproducción de las diferentes especies y pino
Las semillas de los pinos se desarrollan en conos. Los conos masculinos son más pequeños que los conos femeninos, los mismos nacen al final de las ramas jóvenes que maduran durante el invierno o al legar la primavera. Estos conos llegan a medir 12 milímetros.
Cada uno de los conos masculinos cuenta con escamas que se encargan de contener el polen. Los conos femeninos son más grandes que los masculinos, puedes encontrarlos en las partes medias y bajas del árbol. Los conos de algunas especies permanecen cerrados en el árbol durante varios años hasta que se ven afectados por un estímulo que genera que se abran y suelten las semillas. Este etapa se la conoce como serotinia.
Forma en que viven los pinos y cedros
Casi todas las especies (menos los podacarpos) se encuentran adaptadas a las condiciones climáticas muy frías. En el caso de los cipreses y pinos pueden soportar pasar meses con una baja disponibilidad de agua, temperaturas frías y poca cantidad de lluvias. Los pinos están adaptados a los incendios naturales que cuentan con una gruesa corteza que le sirve para defensa.
Aunque parezca mentira en algunas especies el fuego ayuda en la germinación de las semillas. Las hojas se encuentran cubiertas de una resina que las protegen ante la desecación.
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